El Puli es una de las razas más especiales de Hungría, se le considera como el orgullo nacional, por su participación y naturaleza icónica.

 

El Puli desde la antigüedad ha sido de los pastores y ganaderos compañero indispensable y ayudante. La historia se remonta muy atrás en el Puli, se han encontrado estatuas de un perro muy similar al Puli en Sumeria en el año 4 A.C. Con toda seguridad la raza de perro Puli tiene una antigüedad equivalente a los mil o mil cien años de historia. Incluso osaríamos atribuirle un siglo más de antigüedad si situáramos esta raza en Italia, junto a los demás perros pastores húngaros, a los pastores de Bérgamo y al Maremmano Abrucence como las razas más antiguas de perros pastores europeas, de las cuales descienden las razas de pastores actuales.

 

Durante la vida nómada los pastores contaban con un ayudante muy leal, hasta que los húngaros se acentuaron en el valle de Karpat. Para estos pastores antiguos, el tamaño del Puli no era importante, pues quedaron impresionados con la inteligencia del animal y su voluntad de trabajar, por estas razones, el Puli fue muy bien valorado y respetado por estos antiguos nómadas. Se cree que sus responsabilidades como un perro de pastoreo puedan haber contribuido a su sentido de la independencia. La raza original era de varios colores y sólo ha sido a través de años de cría especializada que las variaciones de color fueron eliminados. Muchos pastores preferían el color negro ya que es más fácil distinguirlos entre las ovejas. Por lo tanto, los perros más grandes de Hungría probablemente se utilizaban como guardianes por la noche, y los perros negros pequeños como pastores durante el día. Después de la destrucción de Hungría por los invasores en el siglo XVI, se repobló el país con personas, ovejas y perros de Europa occidental.

 

A principios de 1900 se inició un esfuerzo para resucitar a los Puli; el primer estándar fue escrito en 1925. Por aquel entonces los Pulis en Hungría había variado mucho en altura, de los grandes “perros policías” a los medianos “perros de trabajo”, y de ahí a los pequeños “enanos”. Los perros de tamaño mediano fueron tradicionalmente los más representativos de la raza Puli de pastoreo y se establecieron como el tamaño deseado.

 

Durante la II Guerra Mundial, esta raza casi llega a su fin, y se vio reducida a sólo unas decenas de ejemplares. La cría controlada y asistida por Criadores dedicados logró que la raza sobreviviera para contar la historia, y ahora todo el mundo puede disfrutar de estos peculiares húngaros.

El Puli entiende con palabras no con regaños y menos con golpes, a la familia y a sus miembros, siempre los recibe con mucha alegría, giran, brincan, ladran, demuestran mucho su cariño, siempre lo son, adultos y hasta perros geriátricos, son muy apegados, y juguetones con sus compañeros, son amantes de los niños y pueden convivir perfectamente con gatos.

 
     
 
 
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